Trip Sur ’14 | Volcán Puyehue

Puyehue, 12 de Octubre de 2014

Dejamos todo listo en la noche para tratar por ultima vez de salir temprano, la tía no nos deja irnos sin antes tomar un “buen desayuno”, al que simplemente no nos pudimos resistir.

Vamos con toda la energía que nos entregaron, nuevamente tomamos la ruta interlagos y en dirección al paso internacional Cardenal Samoré, pasando las Termas de Puyehue y luego de cruzar el rio Gol Gol a mano izquierda está la indicación, “Restaurant El Caulle”, el comienzo de la aventura.

Es domingo y en el lugar hay varios autos, la mayoría de patente argentina, al lado nuestro hay dos cabros poniendo las tablas en sus mochilas.

Hacemos el registro de ingreso al predio El Caulle en la recepción del restaurant -muy lindo por lo demás-, chequeamos el topo y hacemos un par de preguntas para aclarar la película, ah, y pagamos 10k por persona.

Afortunadamente se puede avanzar un poco más por el camino de tierra si se tiene 4×4, se cruzan las praderas y un par de portones hasta llegar al sendero. Nos ahorramos media hora de caminata por lo menos, y en subida. En el camino aprovechamos de llevar a los cabros que vimos en el estacionamiento, los dos en snowboard, montañistas entusiastas, son de San Martín de Los Andes; mañana es feriado -por el encuentro de los dos mundos- y se escaparon a subir el Puyehue luego de ver varios videos y fotos; cuentan que tratan de subir cerros cada quince días, si la vida lo permite.

Avisamos que nos quedaríamos hasta el Miércoles, 3 días – 3 noches all inclusive, y en nuestras mochilas se siente el peso, sobre todo con el equipo de ski colgando de ellas. Al poco andar ya los hombros están resentidos y me obligan a parar por un descanso; la subida no debe tomar más de 2hr y media; recién llevo 20 minutos; no queda otra que hacerse el ánimo.

Vuelvo al paso y me concentro en mantener un ritmo tranquilo, parar lo menos posible y no desgastarme tanto. El peso es mucho, pienso si es que habré traído algo demasiado innecesario.

A medio camino comienzan a aparecer grupos bajando, algunos con esquís en la mochila, otros sin ellos, chilenos, argentinos; deben ser de los 15 que nos dijeron que estaban en el refugio -de capacidad para 14-, alguno durmió parado me imagino.

El bosque se empieza a abrir y aparecen los coirones, llevamos casi 3hr de caminata y más de 700m de desnivel, debe faltar poco -ojalá-, a lo lenos se ve un techo, “ese es el refugio?, se ve un poco destartalado” – pienso. Error, el refugio está a mano derecha, lo que vi primero es solo un techo como para dejar los caballos, y que tiene algunas mesas de picnic alrededor; el refugio aparece como si fuese la “pequeña casa en la pradera”, de color gris, techo de zinc, un par de ventanas y al lado de un pequeño bosque.

Al entrar veo una mesa con dos bancas, y a los amigos argentinos sentados en una esquina tratando de prender fuego en la mini cocina a leña; hay varios camarotes, tres a un lado y cuatro al otro, catorce camas en total; algunas perchas, un cordón para colgar las ropa sobre la estufa, y en la pared hay amontonadas cosas dejadas por visitantes anteriores, eso es todo.

El refugio El Caulle debe ser de los refugios más taquillas que hay ahora en Chile, no por su elegancia propiamente tal, ni por ser el más visitado; sino que por la cantidad de medios en los que ha aparecido en el último tiempo, especialmente en el video de una expedición hecha por unos esquiadores el 2010, en pleno invierno y en donde esquían hacia el interior del crater del Puyehue por unas lineas estilo Alaska en diferentes orientaciones, 360 grados de lineas posibles de esquiar, un sueño para todo esquiador.

El objetivo de todo el viaje era esquiar alguna de esas líneas, veníamos preparados para acampar allí si era necesario y las condiciones lo permitían, queríamos ver con nuestros propios ojos ese paraíso del freeride. Habíamos esperado la ventana de tiempo desde antes de partir de casa, apostando a las condiciones primaverales favorables; en una semana el pronóstico ha andado por todos lados, los días en Frutillar nos sirvieron para darnos cuenta que acá la primavera tarda un poco más en llegar y que los días sin nubes son difíciles de pronosticar. Por esto, nos programamos para quedarnos hasta el último día antes de una tormenta que le llegaba a casi todo el sur y que sería el fin del viaje.

Teníamos dos días completos para lograr el objetivo, la última vez que pudimos ver el pronóstico éste aún nos prometía un día perfecto para el Martes, soleado y sin viento.

El plan todavía era subir con equipo para acampar en el crater o el filo, aproximarnos y ojalá aprovechar la luz para esquiar ese mismo día. Montamos todo el equipo y ya con botas puestas nos pilló el medio día aún en el refugio, a esa hora también venían llegando los amigos argentinos, hicieron cumbre en medio de la nube y con poca visibilidad; del tiempo que llevábamos allí el crater solo se había dejado ver durante la noche y por muy poco rato, con esa visibilidad no vale la pena subir para nosotros, ya que la idea siempre fue esquiar hacia el interior.

Nos queda todavía el día prometido por el pronóstico, y como premio de consuelo me animo a salir a reconocer una ruta que nos soplaron, no tan directa como la que se ve frente al refugio, pero que en teoría llega a un lugar más amplio del filo.  Luego de caminar en subida por el coirón un buen rato, logramos llegar hasta donde comienza la nieve y ponernos los skis; en el cielo las nubes están bajas y se mueven rápido, a ratos hay claros que nos dejan ver el volcán y que me ilusionan con llegar a la cumbre.

Remontamos un filo y bajamos a un pequeño valle menos expuesto, al frente se ve una lengua gigante y lo que parece un filo cumbrero al final; no están tan lejos, menos de dos horas de rando es mi estimación. A medida que avanzamos, finalmente las nubes se meten por completo y nos cubren el camino; con poco tiempo y sin visibilidad hacia arriba solo nos queda la opción de bajar y disfrutar el andar; durante el cambio de equipo se escucha a lo lejos un fuerte ruido desde arriba, es una avalancha de nieve húmeda en la orientación Norte del valle por donde subíamos.

Al regreso aprovechamos de hacer un par de fotos con el horizonte despejado y la vista a los lagos Puyehue y Rupanco, no se ven muchas nubes y quizás mañana sí que es el día.

La bajada por el coirón se hace más fácil que la subida, en el suelo en vez de tierra hay restos de cenizas de la erupción del 2011 y está muy blanda con la lluvia de ayer.

Al llegar al refugio veo varios bolsos que no estaban en la mañana, esquís y un splitboard; la sorpresa es que era un grupo de amigos nuestros, no todos nos conocíamos pero sí la mayoría, gente con mucha experiencia y talentosos en lo que hacen en la montaña.

Su plan era el mismo que el nuestro y nos traen la noticia de que el pronostico de buen tiempo se mantiene para mañana. Mientras vemos la puesta de sol en el mirador del refugio, a nuestras espaldas las nubes se abren y nos dejan ver el volcán por completo pintado de tonos rojizos; conversamos sobre los planes para mañana y acordamos que sería entretenido poder subir todos juntos y compartir ese día.

El día llegó, soy el primero en despertar y en el poco rato que aguanto metido en el saco sin poder dormir, veo por una de las ventanas como el cielo cambia de un color rojo intenso a un amarillo madrugador, no me da para levantarme e ir a sacar unas fotos, así que disfruto un rato de ese momento y con calma me visto y salgo a buscar agua para el desayuno, de pasada aprovecho también de estirar un poco el cuerpo cuando los primeros rayos de sol recién le llegan al refugio.

Revivo el fuego, ordeno un poco el mesón, pongo a calentar algo de agua y de a poco empieza a resucitar el resto del equipo, no hay apuro, solo importa comer bien para rendir en el largo día que tenemos por delante.

Acordamos subir por la ruta frente al refugio, la huella está hecha y es notablemente más corto. La primera parte es caminata por coirón hasta llegar a los manchones de nieve, una vez allí ya es hora de alivianar la espalda y poner los skis donde deben ir realmente, entre la bota y la nieve.

En dos horas estábamos todos en la cumbre, lo que se veía desde abajo era una cumbre falsa y la verdadera -que permite ver dentro del crater- se encuentra unos cuantos metros al norte.

La vista es impresionante, ninguna nube nos rodea y esto permite ver hasta donde no se puede más, volcanes al norte y al sur, cerros, lagos, ríos, bosques; un paisaje simplemente sobrecogedor. Momentos especiales en la montaña.

Tal como lo muestra el topo y como nos soplaron, desde esta cumbre hacia el interior es como un barranco con muchas rocas y casi sin nieve -por ser orientación Norte; no es lo mejor para bajar  al interior y la decisión es ir a buscar otra linea por el filo. No están las condiciones para conectar desde donde estamos, así que debemos bajar un poco, hacer travesía y luego volver a remontar; finalmente llegamos a la ruta que había ido a mirar el día anterior, y que conecta con la parte más baja de éste lado del filo. Estar allí nos sirve para inspeccionar la ruta de salida del crater, además  permite visualizar las lineas desde cerca y dimensionar el real tamaño de donde nos encontramos.

Algunos lugares tienen cornisa en la entrada, labios en forma de ola en otros; buscamos la linea que sea mas segura y con mejor nieve. Estoy en la entrada de la linea que nos parece correcta, pero es muy corta y lleva un buen rato a la sombra, la nieve esta dura, no vale la pena bajar por acá, vamos por la “segunda cumbre” -la del lado Oeste-, para ver si nos es posible llegar a las otra lineas que le teníamos puesto el ojo, al otro lado del crater justo en frente de donde estuvimos la primera vez.

Finalmente sí nos es posible conectar todo por el filo y decidimos grupalmente ir a buscar esa bajada que nos interesa, la estimación es 45 minutos para llegar; algunos llevamos largo rato caminando con los skis en la mochila, ahora toca bajar un poco y volver a subir más adelante; entre sacar esquís y poner esquís una y otra vez mi decisión es continuar a pié.

Llegamos a la cumbre Norte del crater, para esquiar la cara Sur interior; en el trayecto hasta allí se puede ver todo el resto del Cordón Caulle hacia el Norte, hay algunas fumarolas y me imagino que es ese el lugar de la erupción del 2011, el terreno es inmenso y al Este -hacia Argentina- se ven muchas montañas con nieve y cenizas, es una mezcla de colores blanco y gris, parece terreno lunar. A la derecha tenemos el crater y pasamos por el borde de todas las lineas que en la mañana tuvimos en frente.

Llegó el minuto de bajar y de elegir la línea, con un vistazo a las fotos todo se aclara y en un par de minutos baja el primero, una vez en el plano nos avisa por radio de las condiciones y empezamos a bajar de a uno.

Los espacios son muy grandes, la bajada -de 300m de desnivel aprox- permitía hacer lo que quisieras, ir rápido con pocos giros o buscar zonas técnicas y empinadas, cada uno se sintió en su elemento durante la bajada y se notó por las huellas que quedaron; a medida que nos juntábamos en el plano las sonrisas y comentarios iban saliendo, lo impagable es esa sensación cuando llegas al plano y te das cuenta de estar rodeado de líneas perfectas. Cómo será con nieve polvo? el paraíso!

Ahora nos quedaba cruzar el plano hasta el punto que elegimos para salir, como se venía eso y además la bajada hasta el refugio, no estuvimos mucho rato dentro del crater, sólo comimos algo rápido, sacamos fotos y cambiamos equipo antes de empezar a escalar.

Ya estando fuera del crater, aún quedaba a lo menos una hora de luz, con mi crew queríamos bajar por un lugar más alto y no teníamos apuro, el resto del grupo acordó bajar desde donde estábamos e irse al refugio, allí nos separamos.

Caminamos quince minutos y finalmente nos ganamos la palita más linda que se ve desde el refugio, mientras el sol comenzaba a bajar y cambiaba la luz en el horizonte.

El día llegaba a su fin, y todavía faltaba una misión, después de más de nueve horas en el cerro lo único que importaba era comernos todo lo que quedaba -por hambre y por no volver con el peso- de pasada revisamos las fotos y tiramos la talla un rato para cerrar el mejor día que nos podríamos haber imaginado.

A la mañana siguiente amanecimos cubiertos por las nubes, y a ratos incluso nevaba, se sentía muy bien todo, como si fuese invierno. En el desayuno matamos todo resto de comida que sobrara, en radiad fue un doble desayuno, con musiquita y buena conversa.

Teníamos que dejar el refugio y lo queríamos hacer antes de que llegara la lluvia, el sendero con barro no es muy “entretenido”. Las mochilas están cargadas y a la corta crew aún les queda algo de espacio en los caballos de los percheros, nos ofrecen bajar las cosas pesadas.

Nunca pensé en cómo sería la experiencia que acabamos de tener, fueron tres días increíbles que se sintieron casi como algo natural, sin contratiempos, accidentes o eventualidades de las que siempre están presentes. Creo que todo el entrenamiento del día a día dio sus frutos, o quizás este es simplemente uno de esos casos en que se conjugan todos los factores de manera perfecta, las personas, el tiempo y los recursos. Los griegos le llamaban Kairós, al momento preciso en el que se abre el campo de posibilidades que permiten lograr lo propuesto.

Nos encontramos por ultima vez con el otro grupo cuando avisamos del retorno en el restaurant,  ellos esperan a que los recojan para volver a Santiago, nosotros emprendemos rumbo a Frutillar donde está el resto de las cosas que trajimos.

La hospitalidad es insuperable, y en la casa del Mati nos regalan un día más de estadía y recuperación, con ducha, cama y un inigualable asado. Por la tarde salimos de paseo a Puerto Varas y pasamos a visitar al Mati a la pega, donde nos sigue alimentando ya que es el chef en un pub-restaurant.

Tenemos amigos que nos esperan en Bariloche con chocolates y asado, para pasar el temporal de mal tiempo que ya comienza, sin embargo, no podemos cruzar la frontera en auto y finalmente debemos dejar esa visita para otra oportunidad.

Nos despedimos de Frutillar cuando la lluvia comienza otra vez, infinitamente agradecidos de la gente que nos acogió, y con la promesa de pasar a visitar cuando quiera que nos toque volver. El viaje de vuelta es largo, para hacerlo entretenido nos rotamos el volante, el djembe, la guitarra y los huevitos. En la carretera hay protestas de los camioneros, en algunos tramos el tránsito es lento, ellos están con pancartas y lienzos reclamando por seguridad, nosotros los alentamos haciendo sonar los instrumentos.

Queremos agradecer de manera infinita a toda la gente que nos ayudó en este viaje, a quienes de una u otra manera hicieron aún más especial esos momentos. A nuestras familias, amigos y familias que nos acogieron con los brazos abiertos en sus hogares a pesar de los avisos a última hora, si todos fuesen así, este mundo sería mucho mejor.

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